domingo, 6 de julio de 2025

Desde Recoleta a Nueva York: vivir mejor es posible con supermercados y viviendas populares







En distintas partes del mundo, hay proyectos que demuestran que otra forma de gobernar es posible. Que desde los municipios se puede hacer mucho más que administrar: se puede mejorar la vida de la gente, intervenir en el mercado y garantizar derechos.

Eso es lo que une a dos experiencias que, aunque están separadas por miles de kilómetros, tienen mucho en común: el proyecto comunal de Recoleta, en Chile, y la candidatura de Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York.

Un enfoque popular para resolver problemas reales

Tanto en Recoleta como en Nueva York, hay algo que se repite: la convicción de que el acceso a bienes básicos como la comida, los medicamentos, el transporte o la vivienda, no puede depender solo del mercado ni del bolsillo de cada uno.

Ambos proyectos impulsan una idea que podemos llamar popular. ¿Qué significa esto? Que las decisiones se toman pensando en las necesidades reales de la gente, y no en las ganancias de unos pocos. Que se construyen soluciones colectivas para bajar el costo de vida y garantizar lo esencial.

Mamdani en Nueva York: propuestas que cambian la vida

Zohran Mamdani es legislador y hoy se postula como alcalde de Nueva York. Es parte de los Democratic Socialists of America (DSA) y ha levantado propuestas valientes que ponen en el centro a la clase trabajadora.

Entre sus ideas más fuertes está la creación de “supermercados populares”. Serían propiedad de la ciudad, sin fines de lucro, sin pagar arriendo ni impuestos, y vendiendo productos a precio mayorista. Todo para que los neoyorquinos puedan acceder a alimentos a precios justos.

También propone eliminar la tarifa del transporte público en los buses, y entregar cuidado infantil gratuito para todas las familias, desde los 6 meses hasta los 5 años. Además, busca mejorar los sueldos de quienes trabajan en ese sector, igualándolos a los de los profesores.

En vivienda, Mamdani plantea construir más viviendas con arriendo controlado y actuar con fuerza contra los especuladores inmobiliarios, incluso expropiando propiedades cuando sea necesario.

Recoleta: una comuna que hizo realidad el “vivir mejor es posible”

Mientras en Nueva York se están planteando estas ideas, en Recoleta muchas de ellas ya se vienen aplicando desde hace más de una década.

Bajo el liderazgo de Daniel Jadue y hoy con Fares Jadue como continuador del proyecto comunista, Recoleta ha creado una serie de servicios populares que han hecho una gran diferencia en la vida diaria de los Recoletanos.

La Farmacia Popular, que vende medicamentos a precios bajos, fue el puntapié inicial. Luego llegaron las Ópticas Populares, Librerías Populares y la Funeraria Popular. Todas con el mismo principio: eliminar a los intermediarios, bajar los precios y asegurar acceso a lo básico.

Estas políticas no nacen desde arriba: muchas veces son empujadas y sostenidas por la organización de vecinos y vecinas que participan activamente en su construcción.

Dos ciudades, una misma dirección

Nueva York tiene más de 8 millones de habitantes y una capacidad económica gigante. Recoleta tiene cerca de 160 mil, con un presupuesto mucho más ajustado y con menos autonomía. Pero eso no ha sido impedimento para que ambas experiencias compartan un mismo camino: usar el poder local para mejorar la vida de las personas.

En Recoleta, la Inmobiliaria Popular he permitido el acceso a viviendas sociales en arriendo a precio justo. En Nueva York, Mamdani quiere triplicar la producción de viviendas con renta estabilizada. Son contextos distintos, pero con la misma meta: frenar el abuso inmobiliario y garantizar el derecho a una vivienda digna.

Una política que pone a la gente en el centro

Lo que une estos proyectos es algo simple y profundo: la idea de que el mercado, por sí solo, no resuelve los problemas de la gente. Que el Estado, y en particular los municipios, tienen el deber de actuar cuando la vida se hace insostenible para la mayoría.

Ya sea en Nueva York o en Recoleta, estas experiencias nos muestran que sí se puede hacer política desde abajo, con sentido común y convicción.

Vivir mejor es posible, y hay quienes están dispuestos a hacerlo realidad, desde los barrios de Recoleta hasta las calles de Nueva York.


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