lunes, 7 de abril de 2025

Distrito 9

La consolidación del Partido Comunista en el norte de Santiago es el resultado de una construcción política sostenida, que tiene sus raíces en el año 2000 pero que se materializó decisivamente en 2012 con el triunfo de Daniel Jadue en la alcaldía de Recoleta. Desde entonces, el Partido Comunista ha desplegado un proyecto transformador en el territorio, basado en políticas públicas concretas como la Farmacia Popular, la Inmobiliaria Popular y una gestión municipal centrada en la dignidad de los sectores históricamente marginados. Este modelo no solo revitalizó el rol de los municipios, sino que irradió su influencia hacia otras comunas del norte y poniente de la capital, demostrando que otra forma de gobernar es posible.

Un hito clave en esta trayectoria fue la contundente derrota que el PC infligió al PPD en 2014, cuando Karol Cariola arrasó con el 72,2% de los votos en una primaria del entonces distrito 19, frente a Oscar Santelices (hoy coordinador del equipo de Carolina Tohá). Este resultado no solo reflejó el declive de la Concertación desconectada de las bases, sino también la solidez del trabajo territorial comunista. Desde entonces, el PC ha mantenido con firmeza su representación en el actual distrito 9, que agrupa comunas emblemáticas como Recoleta, Independencia, Quinta Normal, Renca, Conchalí y Cerro Navia con Karol Cariola y Boris Barrera.

Hoy, con Cariola imposibilitada de repostularse por el límite de reelecciones y proyectándose al Senado por Valparaíso, Daniel Jadue emerge como el único liderazgo con la fuerza y el arraigo necesarios para defender este escaño. Su trayectoria al frente de Recoleta, su legitimidad ante las mayorías populares y su capacidad de movilización electoral lo convierten en el candidato natural para garantizar la continuidad del proyecto que el PC ha levantado en la zona.

Pero esta fortaleza no es obra de un individuo: es el fruto de una construcción colectiva, donde el alcalde, los concejales y las bases del partido han tejido poder popular a través de diversas experiencias exitosas y una presencia activa en las luchas sociales. Esta red ha resistido embates judiciales y mediáticos, consolidándose como una alternativa real al neoliberalismo desde los territorios.

En este contexto, mantener este escaño no es un acto simbólico, sino una necesidad estratégica: se trata de asegurar una voz combativa en el Parlamento, que luche por las transformaciones que exige el pueblo. Como enseñaba Recabarren, la clase trabajadora necesita representantes que no se subordinen a los partidos del orden, sino que utilicen las tribunas para avanzar en sus derechos.

En un escenario de reconfiguración política, garantizar la presencia parlamentaria no es una opción, sino un deber histórico con las mayorías que han depositado su esperanza en el proyecto comunista. El norte de Santiago lo sabe, y por eso Jadue no es solo un candidato: es la continuidad de una lucha.

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